domingo 29 de marzo de 2009

-new- seasons in the sun

Mi pieza está a un lado de una autopista que es una especie de sistema nervioso de una ciudad cada día mas grande. toda la noche los autos suenan y es como en casa, donde el ruido de los autos pasar nos hace creer que la vida en La Ciudad no es tan distinta de San Rosendo. Tengo un colchón de espuma que cada día se hunde más y una mesa sobre la cual hay un minicomponente marca Groven. escucharía más música pero cometí la barbaridad de grabar mal los discos en iTunes y Groven pide simpleza. la suciedad se acumula en el piso de madera y las paredes de mal material, el velador tiene libros apilados y una especie de closet guarda la ropa que tengo y que cada día es menos apropiada. live, from Concepción, it's las hormigas asesinas C3.

me largué de Temuco un día nublado y casi helado. dormí todo el trayecto del bus y desperté en una ciudad soleada que te recibe en un espantoso terminal junto a un estadio con olor a orines. terminé el día tomando sopas para uno mientras leía el libro de Edwards Bello que me gusta releer una y otra vez, solo esperando que la vida no fuese eso, estar desamparado en una habitación horrenda bebiendo químicos que destruyen hígados en formas poco divertidas.

-me gusta hablar de "la vida", recién me doy cuenta-

Mi universidad es un latinamerican Camden College. Es un espléndido recinto al cual da gusto asistir solo por la belleza estética del campus. me causo esa impresión apenas lo conocí y a pesar del largo trayecto que me corresponde por el espanto de futuro que elegí, sigo pensando igual. Artes queda en un comienzo y la primera gente que se ve es la más extravagante de todas, lo que hace olvidar por minutos lo increíblemente roja que es la universidad. Hay estatuas semidesnudas en todas partes y pasto en el que sentarse a comer galletas de agua. la gente no bebe -en demasía- dentro, hence, no hay ese aire decadente que siempre detesté de aquel lugar en el musgo. Camino lento por que me lo permito y la única necesidad superficial que tengo es un soundtrack personal, de esos que venden a veinte mil pesos en las casas comerciales, son espantosos y se esconden.

Ácademicamente, no tengo punto de comparación. hay clases que realmente son un gusto y dan la impresión de que en un hipotético futuro exitoso, cuando abra el refigerador lleno para sacar chocolate y dárselo en la boca a la pareja genéticamente adecuada, que las palabras que escucho me llevaron a ese escenario. hay clases que son increíblemente aburridas pero que si usara ropa de gente mas vieja y el mundo no conociese aún su futuro presente, tendrían sentido e interés. Hay clases a las que no quiero entrar por que ya aprendí esas cosas matando tiempo en el pasado, sin mayor opción de renunciar a ellas por que así puedo revisar facebook. Tengo trabajos on a regular basis y a veces es divertido, aunque en realidad es detestable unir tus mejores palabras y tener malas notas de igual modo.

- i'm on the long run -

A veces, cuando no estoy demasiado ocupado escuchándome a mi mismo, podría decir que la gente habla cosas coherentes. La genética global es como el arroz con curry, donde hay partes que son mejores que otras y aún así termino por digerir el plato entero. Me gustan sus risas y la idea de ver a los que queden en quince años más, gordos, calvos y en la plácida decadencia de los años acumulados no suena terrible. El precio de mi cariño se traduce en una barra abierta, y aún así puedo cambiar de opinión el día en que solo quiera beber agua.

Albania es como llamo al lugar donde vivo. más allá de la habitación, abajo, hay una mesa con las patas chuecas y sillas de madera con el tapizado sucio. La cocina es casi respetable y aún así la detesto. Llego -casi- todas las noches y Flavio, el aútoctono amigo mío que últimamente ocupa el puesto de "mi mapuche" me distrae y ocasionalmente me cocina, en especial cuando llego ebrio y solo quiero comer algo con sal. La dinámica puede llegar a ser increíblemente maraca, en especial cuando compramos los víveres, pero la idea de llegar a esta decadente torre de marfil a comer pan es demasiado deprimente como para desearla solo por evitar ese juicio mental. La vida es buena y eso es lo que importa, se supone.

Lecturas en orden. llevo un mes acá y cada día es espantosamente más lento que el anterior. La gente cada día sonríe menos y mi ropa cada día es mas fea. Mi cabello esta mas largo y ocasionalmente lo amarro. Me veo al espejo y por primera vez me encuentro distinto a como me veía ayer, en los días del enojo idiota por el mundo y el alcohol como único panorama. Aún más distinto a los días de la polera marrón como ítem de comodidad, con fiestas de media mañana y felicidad fácil. La expresión es algo desarmada y increíblemente sutil, pero me gusta y puedo sonreírme a mi mismo antes de salir. Supongo que aún pienso en el pasado más de lo conveniente, pero es mas fácil vivir con eso estando suficientes kilómetros lejos de él, mientras intento aprender el horizonte que veo en la micro y que aún no logro interiorizar.

4 comentarios:

Francisco Henríquez dijo...

vuelve a ser el pitufo gruñón de antes.
lo pido con suma preocupación.

Francisca Brittany R. dijo...

hola pablo de temuco :) quedó buena la historia, me gustó especialmente la parte de "Artes queda en un comienzo y la primera gente que se ve es la más extravagante de todas" X) y el nombre de la universidad xDD bueno, saludos, nos vemos en la u.
Francisca de valdivia :D

JP dijo...

me uno al lolopanchismo. qué te pasa? tengo que repetirte que llevo un año cesante?
:)

Pancho Osorio dijo...

xúpalo!