miércoles 23 de diciembre de 2009

victoria palace gates

he estado ebrio por una semana, y pensé que me sobriaria un poco sentarme en la biblioteca. compraría una casa grande, en un cerro en niebla. no tan grande, en realidad, lo suficiente. una terraza para tomar té en las tardes grises que siempre son las mas gratas. un proyector en el que ver películas, y una Triumph Bonneville para ir -solo- a la ciudad. arrendar películas solo para verlas, en vez de bajarlas. quizás comprarlas. ir al supermercado a comprar solo la bolsa del día, tal como la vida actualmente. un gigantesco afiche de Blow Up, uno de Bowie, quizás enmarcados. uno de Jules et Jim. ver La Famiglia. un dock de iPod decente. muebles simples, tipo IKEA. un patio grande, solo pasto. quizás arboles, si, arboles. unas sillas donde leer en la tarde. cocina americana, mesa redonda, de madera. entra mas gente en esas mesas. hacer fiestas donde todos vengan menos la invitada de honor, a pesar de vivir en la casa del frente. perder en una pelea con Tom Buchanan -pero moreno- por que es mas fuerte, pero también es -mucho- más tonto. más maquinas de escribir. un MacBook, un televisor antiguo pero no tanto. radios antiguas con parlantes modernos dentro. pinturas simples colgadas sin marco, óleos preferiblemente. el cuadro de lira, cuya lámina compré y me acompaña como recordatorio de una tardía sensibilidad, colgada en grande por ahí, en un lugar que no resalte, pero tampoco el baño. viajar. un piano, tocar el piano, aprender a tocar el piano. chaqueta de cuero. wayfarers originales. redcompra feliz. delgadez. 





pd. me hice un tumblr. como diría M, pablius.